Sano parece, pésimo es

Hoy vamos a profundizar un poco más en un tema que parece que nos toca de lejos, pero a medida que van cambiando nuestros hábitos alimenticios se va acercando más y más: Las grasas trans.

Lo primero es preguntarnos ¿qué es una grasa trans?. Las grasas trans son aceites de origen vegetal que han sido sometidos a un proceso de hidrogenación por eso también se las conoce como grasas hidrogenadas. Una vez sabemos lo que han hecho con estas grasas, hay que preguntarse ¿para qué lo han hecho?, el objetivo del proceso es estabilizar y solidificar los aceites;  como por ejemplo, convertir aceite de girasol en margarina. Esto sirve para que la comida dure más tiempo, tenga mejor aspecto y sea más apetecible.

Y ahora que sabéis qué es y para qué sirve, sólo queda hablar de sus perjuicios. Las grasas trans que en muy pocas ocasiones encontramos en la naturaleza, nos producen muchísimo colesterol “del malo”(LDL) y no sólo eso, favorecen la destrucción del colesterol “bueno”(HDL). Este efecto es el que a largo plazo acarrea todo tipo de problemas cardíacos, circulatorios,etc… De modo que no hay que hablar de moderar su consumo, hay que tratar por todos los medios de erradicarlo ya que no nos aporta ningún beneficio.

Para saber por donde empezar, os haré una breve lista de donde solemos encontrar grasas trans:
-Las margarinas, que aunque se promocionen como sanas, son grasas artificalmente saturadas malísimas para el cuerpo.

-La bollería industrial: una magdalena está seca a los dos días de sacarla del horno; si sigue fresca y jugosa es porque contiene estas grasas que hacen que no se ponga mala la comida a costa de la salud.

-Los cereales y galletas de los desayunos, por mucho que lo digan en televisión unas galletas no son el desayuno completo, hay que desayunar fibra, fruta, fiambre y lácteos; para empezar el día con energía.

-Los productos precocinados, si nos apetece lasaña, venden todos los ingredientes ; si nos apetece pizza hay muchísimos locales donde disfrutar de una buena pizza artesanal.

Y no se trata de cogerle ahora el miedo a la grasa, las grasas son fundamentales para nuestro organismo y nos ayudan a la absorción de las vitaminas A,D,E,K… Pero siempre grasas sanas que los que menos excusa tenemos somos los españoles que disfrutamos, y bien barato, de la mejor grasa que existe: El aceite de oliva virgen extra.

Si la vida te da limones, disfruta sus beneficios

Empieza la temporada de cítricos, nada más entrar en Noviembre veremos nuestros mercados abarrotados de colores vivos y aromas frescos, es más, si sois muy ansiosos, ya encontrareis estas frutas ricas en vitamina C en los estantes de las fruterías; pero mi consejo es que esperéis una o dos semanas, estarán más dulces y apetecibles.

Es sabido por todos que los cítricos son ricos en vitamina C pero es menos conocido que también lo son en vitaminas A, B1 y B2, amén de aportarnos potasio, cobre y azufre, indispensables para tener energía todos los días.

Es bueno saber que nos aportan pero es mejor aun saber para qué nos lo aportan y por eso os traigo esta lista con los múltiples beneficios de las frutas del género citrus:

-Nos regula el colesterol y el ácido úrico
En nuestra dieta actual consumimos demasiada carne, eso hace que nuestros niveles de ácido úrico y triglicéridos aumenten lo cual nos puede llevar problemas cardiovasculares entre otros, comiendo abundantes cítricos prevendremos éstos y otras enfermedades.

-Previene la diabetes
El zumo de naranja estimula el funcionamiento del páncreas y nos ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre.

-Activa el sistema inmunológico
Los continuos cambios de temperatura de estas fechas bajan nuestras defensas y nos exponen a todo tipo de infecciones, entre ellas la más común: el catarro. Consumir muchos cítricos aumentarán nuestras defensas y nos prevendrán de contraer estos virus tan molestos.

-Tiene numerosos efectos depurativos
Todo tipo de sustancias nocivas se acumulan en los riñones, hígado, intestino, etc… Frutas como el limón, la lima o la naranja nos ayudan a limpiar nuestro organismo eliminando incluso depósitos de metales pesados.

-Facilitan la digestión
Aunque por ser ácidos pueda parecer que no, comer naranjas y mandarinas nos regula la acidez estomacal y nos previene de descomposiciones intestinales.

Ahora bien, debemos recordar que los cítricos son fantásticos por la mañana, inservibles por la tarde y pesados por la noche. Que nos den tanta energía exige al cuerpo que la agote a lo largo del día, de modo que la mejor manera de consumir los cítricos es un buen vaso de zumo con el desayuno o un par de piezas en el almuerzo.

Y así, en crudo, es como más los aprovecharemos, pero no dejéis de añadirlos a vuestras vinagretas, en ralladura en un bizcocho o donde os parezca que quedará bien.

El que se cuida, ajos come.

El ajo crudo tiene propiedades de todo tipo para proteger nuestra salud, de hecho, tantos son sus beneficios que incluso se ha llegado a hablar de propiedades anticancerígenas del ajo en muchos estudios recientes.

Las propiedades antibióticas del ajo son debidas a la alicina, puede que no os suene, pero la conocéis muy bien: es el aroma que suelta el ajo cuando lo majamos y que nos ayuda a incrementar nuestras defensas. Así que, ya sabéis, sacad de la nevera ese pack de actimel y poned una cabeza de ajos

Además, el ajo reduce el colesterol y la presión arterial por lo que la Fundación Española del Corazón (FEC) nos insta a incluirlo en una dieta saludable

El ajo tiene un gran contenido en vitaminas del complejo B, que nos ayudan a sacar energía de la comida, mantener nuestro sistema inmunitario y hasta colaboran en la salud mental. También contiene minerales como el calcio, fósforo, potasio y magnesio que nos harán estar vitales y sacarle el máximo partido a nuestra energía.

Por si fuera poco, el ajo es muy bajo en calorías y tiene un gran sabor, eso lo convierte en un aliado esencial de la cocina ayudándonos a preparar platos exquisitos reduciendo el consumo de sal del que más adelante hablaremos.

Fuera de la cocina el ajo sirve para curar picaduras y como desinfectante para la piel.

Es importante que puestos a elegir ajo os decantéis por ajo morado de las Pedroñeras, no sólo nuestro favorito en Tecocina, también el de más calidad

Terminamos con una receta muy sencilla con ajo crudo, porque ya sabéis: “ajo cocido, ajo perdido”

Ajoblanco
Ajo blanco
-100 gr. de almendras crudas y peladas.
-150 gr. de pan (si es duro hay que ponerlo previamente en remojo)
-2 dientes de ajo
-1 litro de agua
-100 ml. de aceite
-Un chorrito de vinagre de vino blanco
-Sal

Tan sencillo como triturar todos los ingredientes sólidos juntos y luego añadir el aceite en hilo fino mientras batimos para hacer la emulsión, al acabar añadir el vinagre y el agua muy fría y batir hasta que quede homogénea la mezcla.

Para una vida saludable, grasas saludables

¿Cuánta cantidad se debe aportar de este tipo de ácidos grasos?
Para obtener una salud óptima, la ingesta de grasas saturadas y monoinsaturadas saludables, de alta calidad, debe ser 50 a 85% del total de calorías consumidas diariamente.

Pero…¿Cuáles son estos ácidos grasos saturados y monoinsaturados de calidad y saludables?

Hay varias fuentes, pero la principal son los vegetales. Debes recordar que las grasas tienen una afinidad especial por los tóxicos, por eso es fundamental orientar tu elección hacia las fuentes de ácidos grasos no tratados, de origen biológico u orgánico. Esto es imperativo, de lo contrario perderíamos todo el beneficio deseado.

¿Cuáles son las fuentes vegetales?
– La grasa o aceite de coco.
– Frutos grasos tales como el aguacate o la oliva.
– Nueces: anacardos, pacanas o nuez de Pecán, macadamia, avellanas, etc…
– Semillas y frutos secos: almendras, semillas de sésamo, piñones, semillas de girasol, castañas…

¿Cuáles son los buenos aportes de ácidos grasos animales?
– Mantequilla, preferiblemente cruda y de origen biológico, orgánico o biodinámica.
– Lácteos enteros de origen biológico, orgánicos o biodinámicas.

Los ácidos grasos de tipo omega-3 también forman parte de las contribuciones indispensables.
Idealmente, la relación de ácidos grasos omega-6 y omega-3 debe ser 1/1. En nuestra dieta actual, esto es completamente desequilibrado. Puede variar desde 20/1 a 50/1.Para re-equilibrar esta relación, simplemente hay que reducir el omega-6, que se encuentra principalmente en los aceites de maíz, soja, canola, cártamo, cacahuete y girasol.

Dado que los aceites de maíz y soja se encuentran entre los más transformados, contaminados por los pesticidas y genéticamente modificados. Para aumentar la ingesta de ácidos grasos omega-3, debemos buscarlo en fuentes animales, tales como el aceite de krill o de hígado de bacalao.También se encuentra el omega-3 de origen vegetal en aceites de semillas de clavel, las nueces, el lino, el cáñamo y la camelina. Sin embargo, en el caso del omega-3, se encuentra más en los animales, en comparación con su origen vegetal.

Adaptado de Saludyalimentación